CIRUGÍA

Este servicio es el que ha evolucionado más en los últimos años. Cuando un paciente entra en nuestro quirófano, disponemos de una monitorización continua de sus constantes vitales (temperatura, presión sanguínea, saturación de oxígeno y dióxido de carbono, frecuencia respiratoria y cardíaca y, electrocardiograma) que hacen que la anestesia sea mucho más segura y evitar riesgos innecesarios.